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Astrología y Horóscopos

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HOROSCOPO ACUARIO (2)

Casa natural de Acuario

Los astrólogos de todos los tiempos coinciden en afirmar que la Casa correspondiente al signo de Acuario es la Casa XI, la cual pone al sujeto en contacto con el mundo y con sus semejantes; por tanto, se diferencia de su domus opuesta, es decir. de la Casa V; el significado de aquélla, nos referimos a la Casa XI, supera, y en ocasiones se opone, al simbolismo de la Casa V: así lo afirman algunas corrientes astrológicas que han estudiado con sumo cuidado los efectos de la domificación. Así pues, y siempre según esta corriente astrológica, la Casa XI es la casa natural de Acuario. Es la Casa XI una de las que mayor significado adquieren; el nativo de Acuario muestra, e intenta realizar, sus aspiraciones y sus proyectos sin dejarse moldear y, por tanto superando, por las circunstancias; y ello es así porque la Casa XI pertenece a las llamadas Casas fijas. Desde otra perspectiva, el nativo del signo Acuario está preocupado por lo accesorio y busca la colaboración de sus compañeros, socios y amigos; y ello porque la Casa XI es una Casa denominada de aire. Acaso por eso su simbolismo siempre nos remite a la esperanza, y a la confección de proyectos, que en casi todas las ocasiones se lograrán por parte del nativo del signo Acuario, pues es característico de éste saber elegir bien sus consejeros o sus colaboradores. La influencia del nativo del signo de Acuario en el mundo material, en el mundo que exige realidades y resultados, queda asegurada, según la llamada teoría de la derivación de las Casas, por la distribución de las influencias en el campo somático y físico. Se cree, desde las más antiguas civilizaciones y pueblos, que el undécimo arquetipo del Zodiaco (es decir, el signo de Acuario), acoge en su seno y bajo su influencia toda manifestación que contenga connotaciones ocultistas o místicas. Las personas nacidas bajo este signo tendrán grandes proyectos y serán, al propio tiempo, capaces de proponerse grandes ideales, en cuyo intento de materialización pondrán especial empeño. Se le denomina por las diversas corrientes astrológicas, el portador del agua, y suele representársele alegóricamente bajo la figura de un hombre que lleva un ánfora en sus manos, de la cual se derrama el líquido que contiene; con ello se significa el simbolismo de las ondulaciones que forma el agua al caer, la no linealidad, la desigualdad y los altibajos en las vidas humanas en relación con muchos de los objetivos propuestos. En el zodiaco de los egipcios, la representación emblemática del aguador varía respecto del zodiaco occidental, pues aquéllos representaban al hombre de Acuario portando dos ánforas, en lugar de una, en sus manos. Parece que con esto querían simbolizar no sólo un aspecto cualitativo del simbolismo del signo de Acuario, sino también un aspecto cuantitativo y numérico, que expresaría la doble tensión a la que está sometido todo ser humano, la fuerza del espíritu y de lo etéreo, por un lado; y por otra parte la atracción de lo sensitivo, lo somático y lo corpóreo. Este aspecto, activo y pasivo al mismo tiempo, es una prueba fehaciente de la duplicidad y la aporía en la que en muchas ocasiones se halla inmerso, como prisionero, el ser humano; también es el resultado de la disgregación y descomposición de las fuerzas que actúan por debajo de la historia aparente, es decir, de la llamada intrahistoria, las cuales son capaces de cambiar lo fenoménico y de desviar un proceso, iniciado en la base de esa intrahistoria, hacia otro ciclodependiente de la historia aparente. Esta representación gráfica de los egipcios, en la que el hombre mantiene dos recipientes con agua en sus manos, se debe a que aquéllos identificaban, en cuanto tenían ocasión, a su dios Hapi con el signo de Acuario, al propio tiempo que consideraban al río Nilo como la personificación de aquel Dios. Su significado iconológico nos lleva a la convicción de que hay que sustituir el llamado principio de disolución y desbaratamiento, parece como si existiera cierta relación con la ley de la entropía, en Física, mediante la que se enuncia que en la naturaleza, así como en el cosmos, todo tiende al desorden y al frío por la consecución de la innovación y lo inédito. En Acuario se auna lo práctico y lo teórico, la reflexión y la acción; su pictograma, dos líneas ondulantes, simboliza la fuerza de la corriente del agua.
Las diversas variables y connotaciones que aparecen en una carta celeste hacen que la complejidad presida, en casi todos los casos, a las variadas interpretaciones de un determinado tema astral. Existen, por tanto, además de los planetas y todo lo que ellos implican y simbolizan, otros aspectos, datos, muestras, exponentes, etc., que hay que significar; por ejemplo, la llamada Rueda de la Fortuna, el Ascendente y el medio Cielo y, por fin, también los denominados Nódulos lunares. La Rueda de la Fortuna es una especie de confluencia del Sol, la Luna y el Ascendente; ésta, llamémosla síntesis, puede indicarnos, al menos de manera global y exhaustiva, dónde encontrará su dicha o su suerte el nativo de un determinado signo que es objeto de estudio en un momento concreto por el astrólogo. Hallar con precisión la resultante en la que convergen las dos luminarias y el Ascendente, es una tarea que el estudioso de la Astrología puede llevar a cabo con relativa precisión. Primero se averigua la longitud del Ascendente en grados, partiendo siempre de cero grados (0 grados); a ésta se le suma la longitud de la Luna y, a continuación, se resta la longitud de la otra luminaria, es decir, del Sol. El resultado obtenido nos permitirá conocer, matemáticamente, la longitud de la Rueda de la Fortuna y, a partir de aquí, podremos utilizar este dato para el análisis más preciso y riguroso de un tema astral cualquiera.
Valientes y desordenados, otros seres no tendrían tantas posibilidades de salir de esa tendencia innata al abandono, pero los acuario sí que saben hacerlo. Todo, excepto llevar una vida lógica y enmarcada en la realidad en la que viven. Si tienen tendencia a engordar, serán obesos, si la tendencia les mueve a la delgadez, serán plenamente delgados. Nada van a hacer para parar el proceso natural (por eso, porque es natural) que les viene entregado con el resto del paquete fisiológico. Algunos le llamarían a esto abandono y no es así, ni tampoco es mera resignación. Es otro tipo de aceptación consciente de la propia esencia física y evitar perder el tiempo tratando de luchar a la desesperada contra lo que es evidente.
El ejercicio tampoco es otro de los apartados de la prevención que puede achacarse a los acuario. Su sistema cardiocirculatorio se resentirá y les importará poco o nada, sobre todo, porque se trata de un proceso a largo plazo y a ello les trae sin cuidado, como no les llega a importar el envejecimiento, en el que también ven la posibilidad de una nueva experiencia. Sus probabilidades de tener roturas, fracturas, luxaciones, es bastante más elevada que la mayoría de los personajes de otros signos; pero no se trata del peligro de los deportistas, sino el fruto del descuido, del abandono, la mala postura, el mal movimiento.
Profesionalmente, y en los demás aspectos de su vida, los acuario saben muy bien lo que se hacen y por qué lo hacen. Conocen a fondo aquellas materias en las que la suerte o la elección les ha llevado a especializarse y tienen, además, un amplio bagaje intelectual que puede ser o no complementario, pero que, por lo menos, les ayuda a ver la panorámica cotidiana con muy distintos ángulos y enfoques. Su experiencia profesional (y su capacidad) viene dada por esa red de conocimiento que se va trabando casi sin sentir, desde el momento en el que, de niños, abren los ojos a la vida. Con lentitud, primero, y con una perseverancia atroz después los acuario se van haciendo preguntas muy sencillas ante las incógnitas o los tópicos y van construyéndose un mundo de respuestas muy sencillas (e inteligentes) que después, tal vez muchos años más tarde, encontrarán su aplicación o no llegarán a ser aplicables a nada concreto pero que harán de ellos seres muy fiables, si es que se les quiere escuchar, porque, por otro lado, los acuario no suelen ser de los tipos humanos que gozan haciéndose oír, sintiéndose importantes ante los demás. Su grandeza radica en sí mismos y no necesitan la satisfacción del reconocimiento multitudinario para ser como son.
 
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