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HOROSCOPO CAPRICORNIO (3)

Año de nacimiento: 1716
    Carlos III es un hijo predilecto de la Villa y Corte, a quien, sin duda. mucho le debe Madrid, especialmente en el terreno arquitectónico, artístico y estético; todo le parecía poco para la ciudad en la que vino al mundo un 20 de enero de 1716: por ello consumió parte de sus energías y creatividad en embellecer, vestir, si es que puede decirse así, y adornar calles y plazas de esta ciudad. Carlos III era hijo del rey Felipe V y de doña Isabel de Farnesio, la cual se apresuró a procurar a su hijo una seguridad y una estabilidad materiales, dotándole de un sustancioso patrimonio y de varios títulos nobiliarios, pues nunca supuso que el infante Carlos llegara a ocupar el trono de España; pero, en el año 1759, muere Fernando VI sin haber dejado descendencia; Carlos III ocupa entonces el trono, sin habérselo propuesto antes: por esto algunos historiógrafos dicen que por azar. Aprovechando la intervención de España en la guerra de sucesión polaca, Carlos III, como todo Capricornio perseverante y paciente, consigue las plazas de Nápoles y Sicilia, las cuales pasarán a formar parte de su patrimonio, al tiempo que el llamado Segundo Tratado de Viena reconoce a Carlos III su soberanía sobre aquellos territorios. De esta manera, con diligencia y reflexión capricornianas, ocupará el trono de Nápoles y Sicilia durante más de veinte años. Esta experiencia le hace perfectamente idóneo para suceder, con suficiencia probada, en el trono de España a Fernando VI: un Capricornio disciplinado y que desarrollará la característica más destacada de los nativos de este signo. Muy pronto pondrá en práctica proyectos económicos, para lo cual elegirá personas de su confianza y que posean, a su juicio, las suficientes aptitudes para llevarlos a cabo (los nativos del signo Capricornio se rodean siempre de las personas más valiosas cuando se proponen objetivos que verdaderamente valgan la pena). Entre estos colaboradores que el monarca ha seleccionado con sumo cuidado, con paciencia y tranquilidad capricornianas, se encuentra el conde de Campomanes, quien gozará de plenos poderes en materia económica. Este intentará poner en práctica determinadas medidas, tales como restringir ciertas prerrogativas que el clero mantenía en el orden temporal, liberalización del comercio del grano y del comercio con las Antillas, controles y prohibiciones al Santo Oficio, etc. Además acomete la creación de los llamados síndicos personeros del común, a los que no se les va a exigir la prueba de la limpieza de sangre, y quienes serán elegidos libremente y con participación del estamento plebeyo.

    Al mismo tiempo, los universitarios que apenas poseían bienes económicos, los llamados manteístas, y que carecían de todo privilegio, comienzan a ocupar cargos públicos; esto desata la ira de los otros estudiantes universitarios que formaban clanes en torno a los Colegios Mayores, y cuya extracción social provenía en su totalidad de la nobleza. En 1765 publica Campomanes su famoso Tratado de la regalía de amortización, en el que expone y desarrolla un plan de verdaderas reformas, tanto en el plano económico como en el aspecto religioso. No obstante, en marzo de 1766, Carlos III firma una Real Orden sobre indumentaria (los Capricornio tienen muy acusado el sentido del ridículo y, a veces, pueden aparecer detentando características que rayan la astucia) y surgen y estallan motines populares en diversas ciudades.

    E. Allan Poe, Moliere, Manuel Puig, M.Luther King, S. Raynaud de la Feniere, F. Fellini, Susana Rinaldi, Ava Gardner, Marlene Dietrich, Rosa Luxemburg...Todos los manuales de Astrología citan al signo de Capricornio de forma dual, Capricornio/Cabra, lo cual le da un significado emblemático que se conserva aún intacto; por ejemplo, para los antiguos hebreos la Cabra personificaba a la culpa que era necesario expiar y anegar por medio de una ofrenda universal, de un chivo expiatorio que debería ser sacrificado para redimir a toda la humanidad. En la selección de animales del arte popular, se le asigna a la Cabra el puesto número dieciséis; su pictograma aparece entre la figura del Unicornio y la figura del Buey. Esto es importante constatarlo, puesto que en el simbolismo animal, el orden en el que estos aparecen, indica una cierta jerarquía y correspondencia cuyo significado nos lleva a la más plena comprensión de los distintos sistemas de agrupaciones zoológicas. En las carrozas simbólicas que describen procesiones de animales, aparece la Cabra entre el Jabalí y el Cisne, lo cual significa la neutralización de una energía no racionalizada, ni sometida a voluntad o mandato algunos, que estaría representada por el Jabalí, y la captación de la profundidad de los instintos, que detentaría la hermosa figura del Cisne. La significación emanada de aquellas figuras, de aquella fauna fabulosa, que se encuentra en las marcas de papel, tan frecuentes por todo Occidente a partir del siglo XIII, nos remite a un origen onírico, simbólico y hasta místico. Prestigiosos psicólogos de nuestra época, por ejemplo Jung, han estudiado tales hechos y sus connotaciones; de esta manera interpretan la representación de los diversos y numerosos animales como un simbolismo del instinto de fuerza y de grandeza, de poder y de gloria que se encontraría en el estrato del inconsciente: cuanto más primitividad existiere en el animal, más profundo será el estrato del inconsciente.
 
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