Horóscopos y Astrología
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HOROSCOPO ESCORPIO (4)

Año de nacimiento: 1909
Katharine Houghton Hepburn nació un nueve de noviembre de 1909, en Hartford, Connecticut, en la costa Este de Estados Unidos. Este punto tiene algo más de importancia que el mero hecho de ser un dato erudito. En este lado del país, en Nueva Inglaterra, como se llama la zona, reside la parte más noble de la nación y mucho de ese estilo, de esa forma de ser, moverse y expresarse está presente en la figura artística de Katharine Hepburn; una mujer que se ha llevado tres premios grandes por su interpretación en el cine, tres Oscars, una marca muy difícil de superar, o incluso igualar. Los escorpiones, lo veíamos gráficamente al dar un rápido vistazo a la biografía de Pablo Picasso, son una gente con un arranque y una decisión nada común. Katharine Hepburn, como muchos de sus obstinados y "snobs" personajes, también ha tenido una carrera bien pensada y mejor realizada. Ha sido una verdadera apisonadora en los estudios, construyéndose desde gran distancia sus papeles estelares; no ha dejado en mano de la suerte su decisión de hacer este o aquel papel y esa labor de influir en sus contratadores, aparte de tener un carácter a juego con sus decisiones, le valió en la década de los treinta, el apelativo nada cariñoso de Katharine de la Arrogancia.
    Más de diez veces, Katharine Hepburn ha sido elegida para los Oscars de interpretación; esta es una señal convincente de su calidad, puesto que una vez puede ser un error, pero la docena debe tener algo detrás más sólido que el azar. A pesar de esto, su popularidad fue deficiente durante todo el arranque de su carrera; entusiasmaba a la crítica inteligente, pero no casaba con los gustos de la taquilla. Los escorpiones se precian de ser completamente anticonvencionales, de tener muy poco en cuenta la opinión popular. Saben que su razón es razón suficiente y no tratan, ni se molestan, de influir en criterios ajenos; en eso son tan celosos de la independencia como si fuera asunto suyo, como si se tratase de su propia libertad de acción y pensamiento. Están convencidos, no por cabezonería, sino profundamente, de cuál es el camino, cómo hay que recorrerlo y hasta dónde hay que llegar, porque saben el cómo y el porqué de sus actos. Ellos actúan con su juego de reglas y a ellas se atienen literalmente, para lo bueno y lo malo: es un cuadro de valores profundamente establecido y seriamente seguido. Así pues, no debe extrañar que la dulce Katharine fuera una mujer de acero fuera del escenario, lejos del plató. Su carrera, desde 1928 hasta casi nuestros días, no es una nimiedad ni una casualidad. La longevidad y la calidad de su trabajo sostenido no se obtiene en un sorteo, sino a base de un tremendo esfuerzo y de una preparación sorprendente.
    Los discretos escorpiones son gente fuerte, vital y discreta. Katharine Hepburn nunca ha sido estrella de apariciones públicas ni mujer de romances publicitados a cuatro colores y letras grandes. Su vida al margen de las actuaciones ha sido la vida de un escorpión verdadero, reservando un rostro para las cámaras y las bambalinas y un corazón para sus horas íntimas.
    Los escorpiones son duros y seguros, firmes y coherentes. Pues bien, además no son presumidos y menos aún vanidosos de su potencia: su mejor arma es pasar desapercibidos en los gestos y hacer exactamente lo que creen que deben hacer, sin exhibiciones ni alharacas, permaneciendo impasibles en plena tormenta, sumergido en una crisis feroz o agotados al final de la lucha.
    Se cree a menudo que la Astrología clásica ha sido superada por las técnicas de la moderna predicción; hoy, más que nunca, se conoce todo avatar acerca de los planetas y su influencia, aunque únicamente se acepta el tradicional aserto, fragmentado: Los astros predisponen pero no obligan. Fueron las teorías geocéntricas elaboradas por Claudio Ptolomeo la fundamentación de la antigua Astrología judiciaria. Aquí se apoyaron todos los astrólogos antiguos para confeccionar sus sistemas de influencias tanto astrales y planetarias, como solares y celestes. Diversas teorías del cielo perduraron hasta muchos siglos después, al igual que la Ciencia de las Estrellas, los eclipses, la duración cabal del año solar... Cuando aquella doctrina del Primum mobile es sustituida por el heliocentrismo, la Astrología tradicional se transforma, al tiempo que nuevas concepciones filosóficas, técnicas y científicas surgen por doquier; comienza la lucha por un método experimental en el campo del saber y, sin lugar a dudas, una muestra suficientemente significativa es la compuesta por hombres y obras como Copérnico, con su De revolutionibus orbium coelestium; Kepler, con su Mysterium Cosmographicum; Galileo, con sus escritos tan controvertidos: Sidereus Nuncius y Dialogo del Massimi Sistemi Añadamos, por supuesto, el nombre del prestigioso astrónomo danés Tycho Brahe, cuya obra manuscrita sirvió a Kepler para precisar ciertas observaciones astronómicas. En definitiva, y finalmente, puede afirmarse que la influencia de los astros y de los planetas en los signos sigue siendo defendida por las corrientes y escuelas astrológicas de nuestra época y, por lo mismo, no ha perdido su antiguo atractivo.
 
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