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HOROSCOPO LIBRA

Los libra tienen su aire peculiar y ese aire puede ir desde una suave brisa a un tremendo huracán, siempre personal, siempre natural. Ahora que ya sabemos un poco mejor cómo se van a presentar, pasemos a ver, a tratar de ver, alguna característica peculiar de los regidos por este signo tan simbólico del equilibrio; por aquello de la balanza. cosa que viene a cegar, con frecuencia, a los amigos de la simplificación y los libra (ya nos hemos pronunciado anteriormente), son todo menos simples. Los libra se pasan una buena parte de su vida en solitario. En solitario también se lanzan a recorrer caminos curiosos, porque los libra no se dedican en exclusiva a rutas exóticas, peligrosas o salvajes; no, se dedican a buscar (a rebuscar, como dirían los maestros del lenguaje) entre lo que los demás han dejado sin ver, sin percibir, como una nueva forma de llegar a lo que se escapa por obvio, por cercano.
Signo CARDINAL y POSITIVO que tiene por elemento al Aire y está regido por Venus

Color: Azul, amarillo, gris y rosa
Metal: Cobre
Día de la semana: Viernes
Número: 5

    Rosas como paradoja, los equilibrados libra tienen facilidad de desequilibrarse, no por falta de fortaleza nerviosa o psíquica, sino como fatiga ante tan prolongada situación y, cuando llegan al límite, los libra se desmoronan sin poder hacer nada para remediar la situación.
    A veces, para aguantar tal tensión, los libra suelen buscar un refugio en la entrada de alcohol, bajo control que dirían ellos, pero fuera de un buen control, desde luego y el alcohol termina su carrera, afortunadamente, en los riñones, sin llegar a dañar el hígado.
    Porque los libra son fuertes, de eso no cabe duda y su punto flaco no está en su físico, sino en el desgaste a que están sometidos. Son gente educada y encantadora, pero todo eso presupone el mantenimiento de una gama muy reducida de gestos y posturas, de un repertorio escaso en el que se han retirado lo que moleste u ofenda a los demás, pero no por cobardía o timidez, sino por la sensata propuesta de que lo que molesta a uno no debe molestar a los demás. Se dice que los libra suelen huir hacia la pereza cuando aprieta el trabajo, que se desfondan con facilidad cuando la presión aumenta a extremos insoportables. Pero esto lo hacemos todos, casi diariamente, aunque se nos note poco, por lo menos hasta que tropezamos con el gran escollo y abandonamos la nave del comportamiento sufrido, de la resignación laboral. Entonces, al llegar a ese arrecife, saltamos del bote y abandonamos (o así lo decimos públicamente) la navegación, en una huida franca y abierta.
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