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Casa natural de Piscis
Las diversas corrientes astrológicas nos previenen acerca de
la excesiva importancia que, en ocasiones, cobran las Casas. Sin embargo.
éstas, en su significado original casi todo se lo deben a los signos e,
incluso, como ellos, se dividen en cardinales, fijas y comunes. La Casa que
nos ocupa, es decir, la Casa XII, es COMUN, lo que indica, en un primer
momento, que los nativos del signo Piscis, quienes tienen por casa natural
la Casa XII, intentarán en sus acciones logros encaminados a enriquecer su
acervo cultural y su propia personalidad; reconocerán, además, cualquier
error que pudieran cometer en el desempeño de su profesión o funciones, lo
que indica su talante abierto y comprensivo. La significación dada a la Casa
XII induce al nativo del signo Piscis al cuestionamiento y replanteamiento
continuos de sus proyectos y de los objetivos que una determinada sociedad
se proponga. Constantemente se mostrarán, por esto, en desacuerdo con casi
todas las opiniones de sus colaboradores y conocidos, por lo que su carácter
se tronca taciturno y pensativo: hasta tal punto que, en ocasiones, ya no
puedan prescindir del conflicto interno, necesitando éste para planificar
nuevos proyectos y originales objetivos. A veces se vuelve hiperactivo con
la intención de olvidar su condición, en apariencia, de torturado. Su
excesiva preocupación por lo íntimo, lo psicológico y el mundo del espíritu,
obliga a las personas nativas del signo Piscis y, por lo mismo, ubicadas en
la casa natural de éste, es decir, en la Casa XII, a esforzarse de forma
ininterrumpida, por la consecución de una tranquilidad interior sin la que
no será posible realizar acción alguna.
El último signo del Zodiaco se ha prestado desde los primeros tiempos de la
Astrología a innumerables interpretaciones. Todos los pueblos y culturas se
han interesado por el simbolismo de Piscis y su relación con el líquido
elemento; por esto, también se le conoce como el signo de Los Peces. Parece
ser que, desde un punto de vista exhaustivo, el pez es un ser asociado por
toda la demosofía y mitología, tanto clásicas como modernas y
contemporáneas, con el mundo de los llamados movimientos penetrantes y que
poseen más energía psíquica que somática o material; su poder ascensional
sirve a la iconología tanto pagana, pero purista, como cristiana.
Precisamente los primeros seguidores de Jesús de Nazaret acuñan el símbolo
del pez que, andando el tiempo, se constituirá en universalmente conocido y
representativo de los primeros cristianos; estos fueron, a menudo,
designados como pescadores y el animal emblemático representado por el pez
sustituía y representaba al Maestro y su doctrina. En la primitiva sociedad
cristiana tenía un carácter misterioso y su pictograma aparecía en toda
clase de lugares y monumentos; la figura del pez, esculpida o grabada,
servía para que los primeros cristianos se reconocieran entre sí y, al
propio tiempo, era un símbolo de su unidad de acción.
También la ancestral cultura caldea utilizaba la figura del
pez para indicar cómo se renovaba de forma cíclica la idea cargada de
connotaciones psíquicas, cuyo definitivo simbolismo desembocaba en el último
signo zodiacal, es decir, en Piscis. El pez, por tanto, constituía objeto de
adoración y ofrenda, y los sacerdotes asiáticos prohibían, por tanto, el
consumo humano de pescado: consideraban a la mar y a cuanto en ella moraba y
se movía como a la Gran Madre Sagrada.
El gran ciclo de la necesidad, que había comenzado con Aries,
signo de fuego, culmina con el dominio de un signo que tiene por elemento lo
opuesto al fuego, es decir, el agua, símbolo de equilibrio universal y de
eterna placidez; Piscis, o Los Peces, es el signo del Zodiaco que completa y
cierra la totalidad representativa del cosmos y su representación a través
de los doce signos zodiacales.
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