Horóscopos y Astrología
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HOROSCOPO VIRGO (4)

    Al ocuparse de los planetas hay que tener en cuenta un dato significativo y de gran interés: el número de grados que existe entre ellos; lo que en Astrología se denomina Aspecto.
    La llamada Carta de Aspectos de los planetas proporciona al estudioso de un determinado tema astral, y a todas las personas preocupadas por la Astrología, un dato significativo e imprescindible para completar la interpretación, siempre compleja,-de cualquier horóscopo. Sin embargo, no hay que olvidar, cuando se trata del estudio de los aspectos, la máxima acuñada por los clásicos, que respetan y comparten los astrólogos modernos: Los planetas inclinan, predisponen, condicionan, pero no obligan. - Se habla de aspectos favorables y de aspectos no favorables: también se sabe que no todos los planetas forman aspectos entre sí. Los aspectos no favorables surgen cuando los planetas forman ángulos de 90 grados, 150 grados y 180 grados. Cuando, por el contrario, la separación entre los planetas es de 60 grados, y también de 120 grados, el aspecto se dice que es beneficioso y favorable.
    La explicación de la existencia de los aspectos es muy simple, pues se deriva de la desigual velocidad entre los planetas al efectuar su movimiento de traslación. Antiguamente se hacía muy dificultoso el cálculo de los aspectos y se invertía mucho tiempo en ellos; sin embargo, la Astrología moderna posee técnicas y modos mecánicos que, incluso, superan al buscador de aspectos, también llamado Aspectario. Consiste en un sencillo disco de cartulina en el que se señalan líneas de grados ateniéndose a la convención siguiente: línea de trazo interrumpido o línea de puntos, significado adverso; línea cuyo trazo no se interrumpe en momento alguno, significado positivo o bueno. Las primeras irán señaladas con dígitos que indican un número de grados con significado adverso, mientras que las segundas se expresarán mediante dígitos que indican un número de grados cuyo significado se considera bueno.
    Por todo esto, parece que los aspectos favorables o adversos se pueden consignar con relativo acierto. Algunos astrólogos desechan, en su medición, el simbolismo de aquellos aspectos de los planetas que se encuentran a más de 5 grados de una determinada línea; el resultado es que no señalan tal anotación. Lo mismo acaece al anotar , los aspectos de la Luna: aquellos que estén a más de 10 grados de la línea, tampoco son anotados.
    En lo referente al orden en que son anotados los diversos aspectos de los planetas, la mayoría de los estudiosos del tema astral coinciden en su metodología, y así suelen poner en primer lugar a la Luna; en su defecto parten de Mercurio; si esto no es posible parten de Venus, a continuación del Sol.... y así sucesivamente. Lo que se pretende es evitar que algún aspecto se repita, ya que ello trastocaría sensiblemente la interpretación de la influencia de los planetas en el nativo de un determinado signo. Además, es importante equilibrar los aspectos, de modo que cuando se den las mismas probabilidades de actuación de un aspecto adverso y un aspecto bueno, ambos se neutralicen. Algunos astrólogos no aceptan la conclusión que se ha decidido para estas neutralizaciones, es decir, aquella que generalmente admite la preponderancia del aspecto bueno sobre el malo: el aspecto bueno vence al adverso.
    Una vez trazadas con el Aspectario todas las influencias, tendencias y resultados probables, y habiendo observado cómo se contrarrestan, coinciden o se corresponden. en una supuesta acción, todos y cada uno de los planetas, puede afirmarse que el estudioso de la Astrología está en perfectas condiciones de interpretar cualesquiera de los temas astrales que se le propongan. Por todo esto se dice que no hay dos horóscopos iguales. Además actualmente, se sabe que las constelaciones a las que pertenecen los signos del Zodiaco aparecen mucho más alejadas del sistema solar que en anteriores épocas, pues a través de los tiempos han sufrido un sensible desplazamiento.
    Determinados astrólogos modernos, preocupados por salvaguardar a la Astrología de innumerables y mistificadores charlatanes y vocingleros han de mostrado, merced al segundo principio de la termodinámica, denominado principio de transformación o de entropía (la entropía del universo tiende a un máximo y sobreviene el desorden y el frío, es lo que se conoce con el nombre de "muerte del universo"), que Piscis se halla situado en un lugar que debería corresponderle a Aries, por ejemplo; al mismo tiempo, prosiguen, se debe tener en cuenta que la naturaleza de las constelaciones difiere de la naturaleza de los planetas. Los planetas suscitan posibilidades que, tal vez, están presentes de forma innata en el sujeto quien, a su vez, se ve sometido a una doble acción de Planeta y Signo. Cuando en la medición del aspecto aparece una zona acotada alrededor del grado que se está midiendo, espacio que recibe el nombre de orbe, contaremos aún con más datos para calcular esas distancias entre los planetas. De esta manera, si el orbe es de 10 grados estamos ante una Conjunción o una Oposición, si el orbe es de 8 grados nos hallamos ante un Trígono, si el orbe es de 7 grados ante una Cuadratura y si el orbe es de 4 grados ante un Sextil.
 
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