Menu del google
ASTROLOGIA CHINA (2)
Imágen de horóscopos chinos

    Según la última cifra del año, del 0 al 9, los elementos rigen junto con los signos ese año y su reinado se establece de acuerdo con esta tabla: Para los años terminados en 1/6 Agua. Para los años terminados en 2/7 Fuego. Para los años terminados en 3/8 Madera. para los años terminados en 4/9 Metal. Para los años terminados en 5/0 Tierra.
    Cada sesenta años coinciden de nuevo animal y elemento, lo que hace que los ciclos sean de cinco años para los elementos, de doce para los signos y de sesenta para su combinación precisa. Así, si el año lunar de 1956 fue del mono, desde el doce de febrero hasta el treinta y uno de enero de 1957, también quedó ese año bajo el dominio del agua, para nuestro calendario, y volverá a ser de mono y agua sesenta años después, en 2016, como lo fue de mono y agua sesenta años antes, en 1896. Ahora deberemos ver qué significado tienen estos cinco elementos en la determinación de su acción sobre los seres que quedan adscritos a ellos, cómo se traduce su reinado en nuestras vidas. En el cielo nació el frío, en el norte de China, allí donde todo se termina y apaga. Desde el cielo, el frío cayó a la Tierra y en su suelo se convirtió en agua. El agua es también, con el frío, el hielo, y siempre quedó asociada a ese frío del que nació.
En el cielo de levante se formó el viento, nació con el cielo y el sol y fue acercándose a la Tierra, a la que comunicó su calor este aliento celeste se convirtió en algo cálido que quedó para siempre entre nosotros, en nuestro mundo, ya que dio vida a la madera. La madera que después comunicaría su tibieza al hombre en las llamas de una hoguera.
    Por el sur y desde el cielo vino otro nuevo aliento, aún más cálido que el surgido del sol en el levante. Era un viento caliente y lleno de vida, y tal vitalidad y calor no pudo por menos de poner a la Tierra en pie, agitándola y vivificándola. El viento del sur, cargado de fuerza, hizo que la Tierra reviviese y diese, a su vez, la vida a un nuevo elemento, nacido de esta unión: el fuego. Por el cielo de poniente se formó otro viento, cargado con la sequedad del desierto y de las inmensas llanuras desoladas. El viento seco del oeste se acercó a la Tierra y su soplo descarnado resecó las hierbas, los arbustos, los árboles y quemó las flores. Todo desapareció menos el metal incombustible, único elemento que tuvo la fortuna de no tener savia; la savia que buscaba ansiosamente el seco viento del oeste para aplacar su sed.  El cielo había lanzado sus vientos desde los cuatro puntos cardinales y había formado los cuatro elementos sobre la faz de la Tierra. El viento frío del norte hizo posible el agua, el tibio de levante dio vida a la madera, el cálido del sur engendró el fuego y el seco del oeste sólo respetó al metal; pero antes, mucho antes, desde la cúpula del cielo había caído una lluvia vivificadora, una emanación celestial, que dio origen a la Tierra misma; con su humedad se formó la vida en este nivel inferior y en él surgió la vida de las plantas, de los animales y, luego, del hombre mismo.
    Tierra, Agua, Madera, Fuego y Metal, los cinco elementos: El agua regula un órgano, el riñón. La madera entra en el ser humano para mandar sobre el hígado. El fuego gobierna el corazón. La tierra manda sobre el bazo, sobre el aparato digestivo. El metal tiene en el pulmón su territorio. La cabeza y sus ideas están regidas por el signo-animal y por la concordancia o disonancia del compañero de camino. Ya tenemos el cuadro humano que marca la astrología o zodiaco chino.
    Pero nos queda una dualidad, el Yin y el Yang, que ya hemos mencionado, aunque sea de pasada.
    Si la eternidad es un círculo que no tiene fin ni principio, dentro de ella sí que existen dos campos opuestos y complementarios, el YIN y el YANG, lo negativo y lo positivo, dos fuerzas que se necesitan mutuamente, porque no son antagónicas, sino complementarias.
    YIN tiene el carácter de femenino, siendo la Luna yin. La noche es yin también, como lo es la pasividad, la emoción que se despierte y la suavidad y debilidad.
    YANG es masculino, como el mismo Sol. En el mediodía está el yang y con él está también el pensamiento frente a la emoción. La actividad, junto a la energía y la firmeza.
    La introversión es propia del yin: la extraversión, una cualidad del yang. Rata, búfalo. gato. mono, perro y jabalí son yin; por el contrario, tigre, caballo, dragón, serpiente, cabra y gallo son yang. El hombre y la mujer yin suelen ser corpulentos, no muy altos, con una envidiable salud y una resistencia física a toda prueba. Se trata de seres prácticos y apegados a la realidad. En ellos el optimismo y la actividad van parejos.

Inicio de página
Inicio de página