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La fidelidad y lealtad de los perro es algo
que se tiene que tener presente siempre. En el amor, como en todo, estas
profundas convicciones sientan la base de su actuación y decimos esto, para
comenzar, con la idea de que quede bien establecido que, en el amor, estas
virtudes son básicas y fundamentales. Puede ser que los perro no sean, en
general, unos grandes amantes, pero tienen a su favor la ventaja de serlo
para siempre. Los Perro suelen ser sedentarios y la aventura les gusta, pero
vista desde fuera. Como si tuvieran marcado el camino y bien señalados los
linderos de su actuación en la Tierra. Como si no pudieran separarse ni un
milímetro de un papel extrañamente asignado al momento de nacer. Son gente
que se ha forjado un duro destino particular lleno de cargas y bastante
vacío de alegrías; las aventuras, que a ellos les sirven para gozar en la
tranquilidad del hogar y de un modo intelectual, no podrían ser de interés
más que para el esparcimiento autorizado por encontrarse en un período
reconocido de ocio. La angustia también es causante de su falta de atracción
hacia la aventura. La ven vacía de utilidad colectiva y llena de posibles
equivocaciones, de decisiones apresuradas que luego se pueden demostrar
erróneas. A los Perro les desagrada profundamente la posibilidad de tener
que hacer frente a cambios bruscos, a innovaciones profundas y repentinas y
la aventura está plagada de ellos; en eso reside su esencia, si no, no sería
aventura, sino algo previsible y, por tanto, rutinario. Desinterés, fidelidad y lealtad. Llegó en undécimo lugar a la llamada de Buda. Tendencia: YIN Flor: Azahar y la amapola Elementos: AGUA en 1946. FUEGO en 1922 y 1982. MADERA en 1958. METAL en 1934. TIERRA en 1910 y 1970. Antiguamente se daba mucho realce a la tipología. como una base de descripción de los caracteres y su relación con el binomio salud enfermedad. Los perro hubiesen sido los melancólicos por naturaleza. los dueños del humor negro que describe la construcción de raíz griega: y con esa base de negrura, fácil sería pronosticarle toda clase de males y todo género de desgracias. Los perro son, en una acepción más moderna, algo melancólicos, sin duda porque el pesimismo y la angustia tienen una parte importante en su vida y presiden muchas de sus reacciones. Son aprensivos y, como quiera que sean pesimistas, sus aprensiones derivan generalmente hacia el convencimiento de que el mal se va a apoderar de ellos sin remisión, como si estuvieran, desde la cuna, predispuestos para lo peor, como si tuvieran un pararrayos negativo que atrajese al dolor. Los perro son gente especialmente trabajadora, que se afana y desvive por hacer la tarea pactada de antemano, y hasta que no consigue rematarla no levanta la cabeza del trabajo. Si fueron tan poco rápidos en su respuesta a Buda, tal vez se debiera a otras consideraciones, a ciertas dudas entre distintas fidelidades y a ese timbre de pesimismo que marca a los perro. Seguramente, si la leyenda hubiera sido cierta y real, los perros de aquellos días se hubieran detenido a olisquear el ambiente, para evitar el engaño, para terminar con la desconfianza inicial que les caracteriza, ese recelo que en seguida da paso a una lealtad a prueba de catástrofes y desgracias. En el trabajo, como en todas las partes de su vida, el perro es afanoso y un poco serio. Cumple a la perfección con su deber, pero suele tener una sombra permanente de pesimismo y una angustia contenida que viene a nublar un poco la maravillosa sensación de lealtad y nobleza, enturbiando ligeramente la positiva apariencia inicial con esa melancolía, con ese negativo aspecto que se trasluce en sus palabras, en su falta de verdadera esperanza en él o en ella y en los que están más cerca. |
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