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FamososAdenauer, Luois Armstrong, Bernanos, Lucrecia Borgia, Werner von Braun, Charlotte Bronte, Luis Buñuel, Pablo Casals, Clausewitz, Chang Kai-Chek, Chateaubriand, Alphonse Daudet, Disraeli, Manuel de Falla, Galileo, Julian Green, Haydn, Himmler, Ibsen, Ionesco, Lawrence de Arabia, Jack London, Louis Lumiere, Mata-Hari, Monet, Mozart, Pedro el Grande, Rodin, Rossini, Saint-Exupery, George Sand, Scarlatb, Shakespeare, Johann Strauss, Tchaikowsky, Toulouse Lautrec, Tolstoi, Torquemada, Miguel de Unamuno, George Washington, Emile Zola, Charlotte Bronte.Luis Buñuel (22 de febrero). (Año 1900. Hora aproximada., entre 9 y 11) Nace en Calanda, provincia de Teruel, pero su familia se traslada a Zaragoza a los cuatro meses de haber nacido. Estudia con los jesuitas y, al parecer, esto le marca para toda la vida. Parece que tenía dos pasiones importantes: las armas de fuego y la problemática religiosa. A los diecisiete años obtuvo una plaza en la Residencia de Estudiantes de Madrid, foco de cultura significativo de aquella época. Allí organizó sesiones de cine-club entre 1920 y 1923. Después el gran salto: su marcha a Francia en 1925 con Salvador Dalí, su primer compañero de imágenes presurrealistas en un inolvidable Perro andaluz que primero escandalizaría, y después asombraría al mundo de su época. Aquel encuentro explosivo con el cine marca su trayectoria futura y Luis Buñuel se convierte en un personaje de la historia viva. Su curiosidad le lleva a adentrarse en los mundos de la fantasía, de los sueños recurrentes y obsesivos nunca confesados por el resto de sus contemporáneos y siempre presentes en una educación cerrada y confesional. La guerra civil, el exilio, un peregrinar por tierras de Europa y de América y el refugio estadounidense, hasta que la censura de guerra le hace marchar a Méjico a construir su verdadera carrera creadora. Trabaja para Francia y para España y su figura se convierte en una leyenda viviente. La Rata y la Serpiente marchan unidas en esta figura inquieta, obsesionada -pero no angustiada-, encerrada a veces en su sordera, pero nunca aislada del rico mundo de personajes e ideas que él sabe explicar con fotogramas mezclados con fantasías y duendes del inconsciente. La tierra, que es su elemento, no parece frenar su ímpetu creador; la contemplación se transforma en observación, mientras que la meditación se transmuta en una constante reflexión sobre el ser humano y sus más recónditos secretos, tanto instintos como pasiones. La Rata apasionada de su carácter también se manifiesta en el amor por las pasiones ajenas, y el torbellino de sus imágenes todavía tiene la misma fuerza de la mano del mágico Buñuel. Se dice que Rata y Serpiente son una combinación en plena efervescencia; tal vez esa efervescencia sea la reacción que impulsó a este hombre genial a moverse de un lado para otro, a trabajar sin parar en la creación de lo que ya estaba desde siempre en su cabeza creadora. Documentales, cortometrajes de ensayo, películas de encargo películas alimenticias las llamaba él, melodrama, retratos de aquella parte de la vida que no se quería ver y, finalmente, su obra real, el cine que siempre quiso hacer: Los olvidados, El, Ensayo de un crimen, Nazarín, Viridiana, El ángel exterminador, Diario de una camarera, Simón del desierto, Belle de Jour, La Vía Lactea, Tristana, El discreto encanto de la burguesía, El fantasma de la libertad y Ese oscuro objeto de deseo. Como buen Rata tuvo que esperar muchos años para poder realizar su deseo, y como buen Rata también, consiguió lo que quiso a costa de su trabajo; de un incesante deambular por los caminos de la realidad y por los subterráneos de la imaginación. Esta combinación de Rata con Serpiente hace realista al Rata; pero no lo suficiente como para evitar el adherirse a movimientos culturales que preconicen la salida a la luz de aquello que siempre permanece en la oscuridad, paralelo con el inconsciente, lo ominoso y lo onírico. Hay que resaltar lo desagradable, lo desapacible y no por placer de tipo morboso, sino como paradigma, para que sirva de ejemplo de esa realidad desagradable que, con frecuencia, evitamos para que nuestro mundo anímico permanezca satisfecho y apacible. La época surrealista que Buñuel vivió intensamente es pródiga en contrastes y personajes contradictorios. El mismo es uno de ellos: un Rata que sale de la oscuridad a la luz incesantemente, y viceversa; que prefiere a las sinuosidades del azar, el dominio de la técnica por medio del trabajo intermitente y coherente. |
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